Dulce recuerdo infantil
Hace mucho tiempo cazé un recuerdo de una cabeza humana. Lo cazé y lo guardé en una cajita azul, lo coloqué entonces en mi estantería con mis otras cosas queridas.
Pasó el tiempo y se me olvidó que esa cajita estaba allí, en aquel lugar que no podía ser más acertado, pues aquel recuerdo bonito estaba rodeado de otras cosas bonitas. Pero hace bastante poco limpié la estantería y la ordené y entonces me topé con aquella linda cajita. La abrí curiosa y descubrí un recuerdo polvoriento.
Era el recuerdo más lindo que se pueda obtener de un niño. Es un desafío a aquel castigo divino de la torre de Babel.
En el recuerdo se veían claramente tres dulces niñas divirtiendose ¡Sin parar de reír y jugar! 3 niñas que inventaban sus propios juegos, se disfrazaban con la ropa de su mamá, comían golosinas, reían, reían y volvían a reír. Este hermoso recuerdo lo puede tener cualquiera en su cabeza al pensar en 3 niñitas de 4 años, pero lo que no encaja en ninguna cabeza es como podían divertirse tanto si no se entendían. No hablaban el mismo idioma.
Este recuerdo, totalmente real, demuestra que la amistad y el amor tienen barreras... siempre que nosotros se las pongamos.

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